sábado, 1 de octubre de 2016

El honrado penalti de Kaiku

Desgraciadamente, los aficionados al fútbol estamos cada vez más acostumbrados a ver a los ídolos balompédicos irse al suelo con demasiada facilidad en pos de que el árbitro caiga en la trampa y castigue al adversario cuando éste rara vez es culpable más que de pasar por allí.

En marzo de 1997, en la Premier League inglesa, en la disputa de un Arsenal-Liverpool el delantero red Robbie Fowler se dejó caer en una pugna con el guardameta Seaman, engañando al árbitro y pitando éste penalti. Mas la sopresa llegó al levantarse del suelo el delantero que se dirijió al árbitro indicándole claramente que se había dejado caer, que no existía tal infracción. El colegiado, aún así, decretó penalti y aunque Fowler lo falló en primera instancia, McAteer marcó el rechace. Semanas después, Robbie Fowler recibió una carta del presidente de la FIFA Blatter reconociendo su gesto.

Un año después, bastante al sur de la Pérfida Albión, en el estadio de El Molinón y con el Sporting matemáticamente en Segunda, se cerraba la Liga recibiendo al Depor. Con el cuadro gijonés perdiendo ya 0-2, una pugna en el área entre Kaiku y Naybet, terminó con el ariete vasco en el suelo y el colegiado Carmona Méndez señaló el punto de penalti expulsando al defensor marroquí. Aunque en un primer momento Kaiku alzó los brazos reclamando pena máxima, al ver expulsado a su rival reconoció gesticulando que había puesto de su parte que para que el árbitro cayese en la trampa. 

Esta vez la historia no se repitió. Trotta, encargado de lanzar la pena máxima, lo hizo ostensiblemente mal y no puso en dificultad alguna al guardameta Nuno que detuvo el disparo. El portero portugués, que se tomó el lanzamiento como un regalo, lanzó besos al central argentino en señal de agradecimiento.


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