Durante más de 80 minutos de partido, rojiblancos y blanquiazules repitieron el guión de Logroño y brindaron un aburrido espectáculo al respetable gijonés.
Pero hay veces que las entradas se amortizan en los últimos minutos y es que a falta de cinco para la conclusión del partido, Alcázar, que no es que se prodigase en exceso en ataque acabó peleando por un balón en el área del fondo norte y alojándolo de un toque en la escuadra de Liaño.
El partido agonizaba y la victoria se quedó en Gijón. Emilio Isierte, para entonces acumulaba 187 minutos sin recibir un solo tanto y todavía le quedaban muchos más por dejar a cero su meta.
¿Imaginaría el castellonense que tras dos partidos en blanco estaba cada vez más cerca de pasar a formar parte de la historia del Sporting?
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