Gijón, por entonces, apenas tenía representación deportiva de primera fila. El Sporting se había salvado de descender a 2ªB y el Gijón Baloncesto acababa de descender a LEB Plata en uno de sus últimos coletazos antes de desaparecer. Fue entonces cuando un equipo con sede en el barrio de La Calzada empezó a malacostumbrar a los gijoneses a base de títulos.
Natasha Lee, jugadora estandarte del Biesca por entonces, recuerda que "ganar el primer título con el Biesca fue increible. Íbamos con la intención de disfrutar de un campeonato de ese calibre, jóvenes, sin experiencia, pero con una ilusión rebosante."


Siete títulos más tarde y tras haber visto a sus ex-compañeras conquistar la tercera Copa de la Reina hace unos días, lamenta que "un club tan laureado en Asturias tenga tan poca repercusión. Aún así, el equipo siempre está ahí arriba y con hambre de victoria como el primer dia." Y es que el hoy Hostelcur, antes Biesca, lucha año a año por salir a competir con un escasísimo apoyo económico.
Desde la parte alta de la clasificación de la OK Liga y tras haberse alzado este año con la Copa de Europa con su club, el Voltregà, Natasha Lee desea que "todo Gijón disfrute de éste equipo y El Molinón coree sus nombres." Lo hará seguro. Las guajas del Solimar se lo merecen.